Dejando que me iluminara
Richard Prum, descubrí inconscientemente una nueva dimensión que me ha tenido divagando unos cuantos días entre bares y calles calurosas. Sin transcender lo transcendental, en realidad tuve la suerte de disfrutar de una
hora inspirada en la que descubrí algunas cosas que me gustaría contar bien. Como en la virtud de simplificar está la complejidad de entender, haré lo que pueda.
La historia trata de como la belleza a través del color ha evolucinado en las aves. Empezamos por el principio, los dinosaurios. Las plumas en los dinosaurios. Porque algunos
dinosaurios tenían plumas. La historia de Richard empieza con el descubrimiento de que aquellas supuestas bacterias que habían quedado fosilizadas tras destruir las plumas de un famoso fosil
dinosaurio chino no eran bacterias sino moléculas de
melanina y otros pigmentos. Así, recientemente se pudo recomponer el color de este fósil prehistórico y os lo enseño aquí debajo.
Además de coloración por pigmentos, las aves tienen más mecanismos para colorearse. Especies como los flamencos adquieren su color rosa de la alimentación, y muchas veces se justifica el resultado cromático de una especie como una estrategia de supervivencia, en la que los organismos con colores más vivos serán los que tengan éxito reproductor. Porque están bien alimentados y lucen mejor. Pero resulta que esto no es todo. Richard sigue una línea de investigación en la que estudian aquellos colores de las plumas se forman por un proceso físico, en el que las estructuras microscópicas reflejan la luz de tal forma que las aves enseñan unos colores diferentes. Se trata de otra manera de tener color. Y no son moléculas, y no es la alimentación, es simplemente la luz reflejada. Para muestra un pavo real.

Entonces bien, el equipo de Prum se ha dedicado a irradiar con rayos x plumas con este tipo de estructuras para ver los colores que reflejaba a través de las longitudes de onda. Así han visto como efectivamente en las aves el color de las plumas puede salirse del espectro visible, y mientras que nosotros solo vemos entre 450 y 700 mm, los colores que refleja una pluma pueden ir hasta los 300mm, región remota conocida como ultravioleta. Entonces, se ha visto que las aves tienen colores que nosotros no podemos ver, pero ellas sí claro. Mientras nuestro espectro se mueve entre los ejes del rojo, verde y azul (RGB), las aves tienen una dimensión extra de ultravioleta, que amplía el rango de colores hacia tonos inconcebibles que podríamos llamar el ultra rosa, el ultra verde o el ultra amarillo. Son
tetracromáticas.
el color en las aves
Lo interesante es que estos experimentos se han hecho para diferentes especies tropicales más o menos evolucionadas en el tiempo y se ve como cada grupo o familia se ha especializado en una región de colores diferentes. La pregunta entonces es: por que las aves han evolucionado hacia los colores ultravioletas? Y la respuesta podría ser, en busca de la belleza. La belleza podría ser la tan simple como compleja forma de cortejar y asegurarse el éxito reproductivo. No es precioso? También se han encontrado estos colores en frutos, frutos que solo podrán ver bien las aves.
En fin, después de esta iluminación más investigaciones propias me han llevado a descubrir que también se puede ser pentacromático. Y para colmo resulta que las palomas son pentacromáticas. Las pobres ratas del aire tienen una visión ultrapoderosa que convertirá sus tonalidades tristemente grises en increibles fuegos artificiales. Y entonces pienso en la evolución, y en las personas. Y luego descubro que podría haber mujeres tetracromáticas, pero hombres no. Aunque eso ya es otra historia, y os la podeis buscar por
aquí.