21.2.13

licencia para manejar


Hoy me levanté otra vez después de remolonear en la cama abriendo un ojo a cada rato hasta que era demasiado tarde. Me duché rápido y salí con la comida en la mochila a hacer el plan que tenía pensado haber empezado exactamente una hora más temprano. Tenía una cita en la DMV, y ya era inevitable que llegaría al menos media hora tarde, lo que hizo sentirme un ser que no merece vivir y que deambula sin ritmo ni sentido por la vida. Al menos por un rato.

No me planteé esperar a los autobuses hasta que me adelantaron a traición. El día anterior me había asegurado de que no existía ninguna combinación perfecta, y que la mejor opción, ya que me había dejado la bici semi-conscientemente en el campus porque llovía, era caminar los 37 minutos de google hasta el destino. Detrás de mí caminaba otra persona. No es fácil ver a gente desplazarse mas de tres manzanas andando en un barrio residencial. Este joven me seguía desde que me incorporé a Cliffs Road, lo que me hizo pensar que vendría desde lejos. Y así seguimos, distanciados, avanzando por la acera de cemento y repitiendo setos de romero.

   

Al llegar al city college, lo que se puede ya interpretar como zona centro, hice un amago replanteándome si merecía la pena coger un autobús a esas alturas, y aventurarme en una nueva línea, un nuevo número, una nueva parada. La ventaja sería que con un poco de suerte salvaría algo de mi entereza ciudadana, reduciendo un poco el retraso. Mientras cavilaba, el caminante anónimo me adelantó sin romper su paso y le pude observar mejor. Estaba quemado por el sol y llevaba una gran mochila posiblemente con todas sus pertenecias temporales. Decidí que seguiría andando y ahora era yo la que le seguía. Bajé la cuesta que lleva hasta Castrillo y seguimos por un rato caminando solos. Al final giré a la izquierda. El siguió recto y hasta ahí nuestra historia de un camino compartido.

 
nea roja no parar

Entré en una explanada desangelada que camuflaba un edificio similar a cualquier sitio donde te haces carnets. Me confirmaron que sí necesito la licencia de California si quiero un coche, así que pedí cita para empezar el proceso, y me dieron el manual. Había jugueteado en internet con un par de test en inglés, pero siempre había suspendido por un poco. En la oficina me dieron directamente el manual en español y lo acepté como una decisión irrebatible.

Sentada en la rígida butaca de plástico que va encajada en la siguiente y en la anterior, decidí sacar provecho a mi desastre de mañana y empecé a leer el manual a buen ritmo. En frente, la pantalla pasaba de la letra C a la A y a la J indistintamente. Yo me paraba cada vez que aparecían números en millas y pulgadas y galones, en la negrita, y releía varias veces las expresiones extrañas como manejar, bolsas de aire, celular, señales direccionales, etc. Cuando el G025 salío en la pantalla fui hasta la ventanilla 11. Efectivamente podía hacer el test en el momento, así que me tomaron la huella dactilar, me hicieron leer unas letras a distancia a traición, y me fotografiaron. Me dieron el examen y me mandaron a cubrirlo de pie en la esquina de la sala, tan confinada como un fumador de aeropuerto.
 
manejando el examen

Como quien rellena un sobre certificado en correos, en California se hace el examen de conducir. Estirando el cable enrollado del boli que encaja en el mostrador, empecé a rellenar. Calculé que me la jugaba con 8 respuestas y solo podía tener 6 fallos así que dí por hecho que suspendería. La señora amable tenía más ganas que yo de ver el resultado. Incluso me pareció ver que me perdonó una pero no me interesé en averiguarlo. De todas formas tuve 5 fallos y podía tener seis. Y nada, tengo el teórico californiano, no puedo explicar tanta satisfacción. Me ha costado una mañana y 38$. El práctico serán 6$ más para 15 minutos de examen. Sacad conclusiones.

Lo importante es que al final el día ha salido bueno. Aunque me he perdido este concierto, no se puede estar a todo. Espero que al mochilero deambulante también le haya ido bien.

11.2.13

avances y retrocesos en américa

Nunca sabes que sorpresas te depararán los nuevos destinos y quién me iba a decir a mí que mi primera pseudo-borrachera iba a ser con mi señora casera hablando de shakespeare, de las nuevas pelis en cartelera y de los libros que escribió. Ahora me he comprometido a leer una novela de ficción histórica ambientada en la inglaterra de shakespeare en la que se trata el  género y el sexo en la época. Todo mientras probaba de aquí y de allá  un surtido de quesos y también un poco de apio. No sé porqué se creen que en europa se pueden tomar más quesos porque yo no había tomado tanto queso europeo en mi vida.

 
 apostando al 5

A estas alturas ya me he dado cuenta de que Santa Barbara no es el centro del universo, ni  un agujero negro donde se remolina la cultura que está por llegar. Ni está lleno de hipsters ni neopunkis. Queda algún new age pero ya están retirados.  Aún así es un lugar agradable para vivir una temporada tranquila y accesible a muchos privilegios que nunca había tenido tan fáciles.Ver pelis en versión original no sólo en inglés sino en todos los idiomas en salas de cine art deco, y además acompañada de un montón de gente que todavía sigue yendo al cine. Poder pasear por la playa las 24 horas del día, ir en bicicleta a todas partes, subir a las montañas que telonean de fondo el paisaje diario, planear viajes y visitas a otras ciudades y estados. Todo desde una base más o menos constante de confort que se encuentra desde una cómoda habitación y una conexión wifi.

Yes I'm a grad student

Y quién me iba a decir a mí que al brilé en estados unidos se juega con cinco bolas.  Y se me reaparecen personajes duplicados, caras conocidas que nunca había visto, gente extraña con la que en seguida te sientes afín. Estar aquí es una mezcla entre cosas realmente nuevas y cosas repetidas o resucitadas. Como dice mi abuela, todo vuelve.


5.2.13

santa barbara al descubierto


Santa Barbara es una pequeña ciudad planificada en calles paralelas y perpendiculares donde la actividad se concentra línealmente en State Street, además de en pequeños cruces aleatorios impredecibles a lo ancho del mapa. La calle principal es una fila de franquicias multinacionales y abundantes restaurantes, con adoquines rojos y recobecos con la estética de un centro comercial que, sin embargo, se hace bastante acogedora. En las calles suben y bajan grupos de estudiantes alterados, parejas eternamente jóvenes que bajan arregladas a cenar, y homeless de todas las variedades llevan su vida a riendas de una bicicleta sobresaturada y cenan en el mcdonalds. Para un transeúnte la ciudad se hace inabarcable pero con una bicicleta puedes manejarte de arriba abajo y de abajo arriba por las pequeñas lomas sin importar perderse.


un domingo cualquiera de invierno en Hendry's Beach

En mis varios viajes siguiendo apuntes de direcciones descrubrí una panadería mejicana donde hornean bollos y ofrecen un café de la casa cargado de canela. Pequeños locales grasosos hacen pastrami contra reloj, y lo colocan en un cesto con servilleta. Empresarios y turistas comparten barra codo con codo. En East Beach, los domingueros desayunan en primera fila en the Cabrillo Bathhouse. Antes de que se ponga el sol, las parejas sin definir todavía comparten frases nerviosas sentados en la playa. saboreando sandwiches hechos con el pescado del día. Todas las opciones tienen aparcamiento para bicis y éstas, ademas, se pueden cargar delante de cualquier autobús. Mi red abarcable se extiende ahora más allá del radio de pedaleo hasta fuera de la circunferencia de la red de transporte público.

me la llevo que no me da tiempo a aparcar

La gente de santa Barbara es una mezcla de wealthy con gente de servicios y la universidad. Dicen que la gente quiere quedarse o volverse a vivir aquí pero que no hay suficiente trabajo. Ahora mismo están construyendo unas enormes naves para teva y uggs, que traerán empleo. Lazy Acres es el super mercado (de productos ecológicos) más increible que ví en mi vida,  con surtidores de todas las cosas surtibles, frutos secados (que no secos) de todo tipo, y máquinas por las que entran cacahuetes y sale mantequilla. Haberlo descubierto va a condenar a todas mis visitas a pasar por ahí. Varios días a la semana se agrupan los productores locales en mercados callejeros rebosantes de frutas y verduras.

surtidores de todo

Los San Barbinos son los seres más amables en la faz de la tierra. Ya sea intentar montar la bici al bus, pasar la compra en el supermercado, pagar la gasolina en el surtidor y un largo etc de básicos diarios que una pobre visitante no sabe hacer, y a pesar de ser probablemente la enésima persona despistada del día, siempre hay una tranquila explicación y una cara amable que te hace sentir casi orgullosa de haber preguntado. Mucha gente habla castellano y una ya se ha adaptado evitando el uso de ciertas palabras malsonantes en este continente.

Los barrios residenciales no tienen luces en la calle lo que lleva a dos consecuencias más o menos lógicas. Una es que se ve un firmamento impresionante, con orión en primer plano, y la otra es que no puedes salir de casa sin una luz en el bolso. La gente vive en casas con mascotas, con barbacoas y chimeneas de gas. También suelen tener chimeneas exteriores de cerámica que sí funcionan con madera, y árboles de aguacate. La gente corta el florido romero en setos que lindan las propiedades con unos pocos centímetros sobre el suelo. No se ha visto un jardín descuidado en todo el condado.

 no un barrio cualquiera
La playa ocupa toda la costa que he tenido oportunidad de ver. Sólo se interrumpe a veces por la marea alta y al atardecer siempre pasan delfines. No hay demasiados surfistas a pesar de que las olas parecen perfectamente dibujadas y el sol sólo calienta cuando te quedas parado. He tardado unas semanas en darme cuenta pero descubro un  ritmo de vida relajado y agradable. Es una  buena sensación sentir que la gente sabe disfrutar del tiempo libre y se toma en trabajo con sosiego. Observo que hay palabras para todo, como las potluck que son la base de las quedadas entre amigos. Me rebaten que no, que en todos los idiomas hay todas las palabras pero, acudidme por favor, ayudadme en esto, ¿como se le llama a las veces en las que quedas en casa de alguien de forma así bastante informal, y cada uno lleva algo para la comida y de beber, y luego pones todo para todos y siempre hay muchas patatillas, o mucho queso, y luego se recoje más o menos entre todos sin que la cosa desmadre? ¿Es una cena? Y podría seguir preguntando siempre.

surfistas que no siguen la NFL
 
Total, que parece que empiezo a despertar y me alegra ir descubriendo poco a poco la california que Santa Bárbara lleva dentro. Empiezo a ir rápido y en tres semanas he visto (entendiendo) la final de la superbowl, he tenido una auténtica girls night, sigo el horario de comidas, consumo crema de cacahuete y los acentos me empiezan a parecer cosa del pasado.