19.7.11

italia, etruscos y amor eterno

Tengo que empezar diciendo que Italia no es un país que me haya conquistado, que me seduzca o que me invite a quedarme a vivir en él, como me pasa con casi el resto de lugares en los que estuve. Llevo un tiempo pensando en las razones pero no encuentro ninguna de peso suficiente como para hacer ninguna apología. Sin embargo, encuentro que me gusta especialmente aquello que había antes de Italia, antes de Roma.

Sin planearlo, hace poco que visité el museo etrusco en Villa Giulia, haciendo mi pequeño descubrimiento de un pueblo que me era completamente desconocido. El tesoro de la exposición se encontraba en el cruce de dos cámaras repletas de joyas e instrumentos. Estaba rodeado por un cubo de vidrio muy grueso para que el aliento del visitante no empañase las grietas de la terracota con la que se había construido la impresionante tumba. Se trataba de un sarcófago sobre el que descansan tumbadas las figuras entrelazadas de dos amantes, que miran con ojos vacíos y sonrisa puntiaguda hacia el espectador. Si atraviesas esa mirada te agujerean, para eso sirve la vitrina también.

En este caso, tampoco sabría explicar que es lo que atrae tanto, pero la figura impresiona de tal forma que necesitas un proceso deductivo-reflexivo que te lleva varios minutos en varias fases. A pesar de saborear lo que veía delante, no me conformé con el recuerdo que se estaba ya formando en mi cabeza y pedí si me hacían el favor de dejarme hacer una fotografía. Me dijeron que sí aunque no se podía, posiblemente por las pocas visitas que reciben en el palacio a pesar de estar en Roma.


el sarcófago etrusco

Como decía, no sé si fue el sarcófago en sí o lo que significaba lo que me atrapó en ese momento. Quizás una mezcla de ambas cosas. Mientras me imaginaba a la pareja viviendo felizmente y planeando una muerte juntos, escuchaba las explicaciones del guía resaltando las posturas, las ropas, los zapatos, el sombrero, y la sonrisa. Enigmática sonrisa que desde el principio me pareció sincera, pero que, según explicaban, es puramente estética y tiene la finalidad de dar perspectiva a la cara. Yo no estaba de acuerdo ni mucho menos con esa explicación y creo que Jose Luis Sampedro tampoco, por eso escribió La sonrisa etrusca.

Que una muerte tan remota en el tiempo conmueva sorprende. Pero es precisamente el hecho de que sea tan antigua y aún así siga todavía estando vigente lo que representa lo que más me gustó. Esa pareja sigue todavía junta. Aunque no puedo evitar que la idea me seduzca, yo no quiero ser enterrada así que por lo que a mi respecta me puedo quedar jugando al tenis en el limbo, como Charlotte. Y desde allí miraré con una sonrisa etrusca.

7.7.11

gentes, curiosidades, casualidades y calamidades


Se hilan casualidades y eventos extraordinarios formando un continuo de acontecimientos inesperados, que por tanto son sorprendentes. Intento ahora tejer un orden del que se puedan deducir indicaciones pero es imposible desenredar la maraña. Episodios que acontecen en escenarios de hoteles trasnochados, autobuses de línea y días de playa. Casualidades que se amontonan, se interrelacionan, y de las que incluso se pueden extraer algunas conclusiones. Vamos por partes.

Hoteles, réplicas de habitaciones en réplicas de pasillos en réplicas de plantas, todo con el mismo suelo de moqueta. Calamidades como estar totalmente incomunicado, que te den una tarjeta desactivada, que no funcione el aire acondicionado ante una amenaza de 40 grados. Casualidades como, cada vez que aleatoriamente en el tiempo sales de tu habitación, encontrarte con el mismo compañero de trabajo, que también sale de la suya. Curiosidades, como plazas redondas de cemento donde los niños juegan hasta las 12 de la noche. O iglesias que imitan a salas de fiesta en garajes de un arrabal.

hotel en tor vergata (no Roma)

Asientos, asientos de trenes, de aviones, de autobuses. Trayectos destinados a organizar vidas, como los sueños gestionan experiencias. Calamidades como olvidarte tu cazadora preferida en el avión, correr a por ella, llegar con la puerta de embarque aún abierta pero sin detector de personas por tu lado. Ya cerrada. Curiosidades como compartir viajes con  personas con vidas paralelas. Casualidades como conocer a personas en momentos importantes en sus vidas, como aquella chica que lloraba a mi lado porque no vería a su recién marido en varios meses, y aún lo podía ver desde la ventana en costa rica. O aquella chica que tras cuatro años trabajando en españa volvía a ver a sus dos hijas en Nicaragua, y no podía parar de mirar y tocar su reloj nerviosamente. O conocer a un señor angoleño simpático que te cuenta su historia a la vez que descubres la de su país. O charlar con un somalí con pinta de capo que vive entre Noruega y Berlín. Todos tienen algo en común, tienen vidas paralelas, historias de verdad.

moquetas

Playas, días de estreno de verano, de caras quemadas, de agua caliente. Calamidades como multas de tráfico. Casualidades como que suenen canciones olvidadas. Que se aproxime con trayectoria descendiente una sombra que desvela ser un parapentista que ha perdido el control, para sobrepasar las cabezas y aterrizar entre toallas y cuerpos, todo ello sin emitir ni un gemido. Curiosidades como historias también de paracaidistas que vuelven a casas que han sobrevolado porque han perdido las llaves, y las encuentran. Historias que suceden entre clases de surf.

parapentes

Intento con todas mis fuerzas centradas en cerrar fuerte los párpados extraer lecciones aprendidas. Pero mis intentos se quedan en insignificantes conclusiones. Éstas son:
  • te pueden decir la clave de la wifi por telefono sin tener que bajar a recepción
  • si rellenas las botellas de agua de tu neverita no las tienes que pagar
  • si llevas la tarjeta de embarque en el móvil has de asegurate de que está suficientemene cargado
  • si piensas cargar el teléfono en el trayecto acuérdate de que hay aeropuertos donde hay enchufes, y aeropuertos donde no hay enchufes
  • si pides pizza, pide aceite picante
  • viajando conocerás a gente que muy dificilmente se habría cruzado contigo en tu rutina normal
  • es un poco peligroso hacer parapente pero tiene que estar guai
  • en Madrid hace demasiado calor en Julio.